Amainó el viento tras el paso de tu boca navegante.
No existe razón sin agua revuelta.
No existe razón.
No existe.
No.
Sabrán tus olas a mar como ya saben.
Sabrán amar.
Ya llega septiembre, sin prisa y sin verano, a llevarse los helados y las risas, a poner las manillas del reloj sobre las nuestras. Llega co...
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