El corazón del reloj te desnuda
como desnudan hasta del amor ciertas miradas,
y agarra tus muñecas delicadas;
tus besos son tu olor;
te trae y te desviste lentamente
de tu tierno, elegante y oscuro empaque de alas blancas.
Ya llega septiembre, sin prisa y sin verano, a llevarse los helados y las risas, a poner las manillas del reloj sobre las nuestras. Llega co...
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