La misma que habita en un abrazo a tiempo y en un beso con amor de labios de clavel entre las flores.
Aquella que aliña de color los amargores y diluye la espesa desolación sobre losas y adoquines.
Ya llega septiembre, sin prisa y sin verano, a llevarse los helados y las risas, a poner las manillas del reloj sobre las nuestras. Llega co...
No hay comentarios:
Publicar un comentario