Psicología y Poesía

sábado, 29 de abril de 2017

Hoy soy semilla


Hoy soy semilla
espero apaciguada
que me arrastre el viento
o me lleve un ave
que llueva en mí un lamento
y el sol sea mi clave.

miércoles, 19 de abril de 2017

Para mí los versos


Los versos, para mí aleteos en letanía, desde su mentolada melancolía de nenúfares circulan casi en pausa pero pueden llegar a contrarrestar la rutina, a bloquear el tedio o bien a destejer de la quietud el movimiento.

viernes, 14 de abril de 2017

Me dolía la penumbra

Me dolía a mí la penumbra. ¿De que esencia la sustituyo ahora? Observador, espectador y dramaturgo.
Vislumbraba chapoteos espumosos de un niño que jugaba en una orilla que no era en verdad de una playa,  ya hoy marchitos.
Se terminó el verano en esta oquedad de soledades.
Mientras el gozo se agarra en el recuerdo con uñas y dentelladas de frenesí pasional a otros cuerpos, sucedáneos de querubines.

Y en la calle festiva personas como farolas se disputan pedacitos de ánimo caninamente. Mañana o pasado se erizará puntiaguada el alma.

Así la ciudad pretende desahogar sus penas con lágrimas de labios húmedos y clítoris. Y vaciar así también sus nervios, sus genitales, su retórica.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Fui a enseñarte y me muestras tú, tú que te escondías de ti
negando tu prolífera deidad atemporal. Insoportable siempre aguja sobre aguja.
Caminó cansadamente con la mirada del tigre entre rostros pochos, saltarinamente y con su mente saltarina.
Un mínimo giro sobre la vuelta y ya veías el engaño que negabas antes que los cuervos, que los cuerpos.
Y rompiste el azar, casualmente como si nada
de la forma en que conocen los que saben porque ya han visto aquello que nadie tampoco podrá saber puesto que no es y aun así han visto.
Vine a mostrarte ciertamente. A cautivarme. Y me caminaste entonces.
Pude, podía, podré, casi puedo, en cualquier curvado tiempo, verte, verme claramente. Cegadores los anhelos.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Que aventurado es siempre decir algo


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Que aventurado es siempre decir algo
Y tuve el poema entre mis manos, así sin darme cuenta.
Lo sostuve como se sostiene el sol a sí mismo
escondido en los rincones más profundos de la noche.
Y lo tuve escrito hasta el punto exacto de desearlo impreso.
Con tanta ansia, y deseo de uno mismo reflejado en el instante
que incluso los ojos del viento me miraban.
Y busque papel y sostuve lápiz.
He escrito tantos veces sin esencia...
Que de hermoso tan escrito daba pena.
Y me duele por no dicho... Y por tintero...
Y estuvo allí inevitablemente sostenido en mi sustento.
en mi tacto cada letra en aquel espacio
que no puede sujetarse ni tejerse por el tiempo.

Y estuve a esto... De expresarme
y de echar al árbol y al papel
la tinta de mi boli y no la pluma.
Que aventurado es siempre decir algo.

Y no quise aunque supe recitarlo.
Decir hermoso era poco ,casi nada.
Mejor callar, mejor decir siquiera,
ni estrellas, ni galaxias...

Por decir algo bueno... Que quizás escrito ya serían unos versos y no los versos.
Y yo no quiero versos recargados por el verbo. Ni una "meta" ni una "poesía" ni "metapoesía" sin aliento.
Que aventurado es siempre decir algo.
Incluso de memoria improvisada y alterando siempre el hecho.
Los pasos nunca dados ¿son los pasos?
Era tanta la poesía... Y yo en silencio.

Del mismo modo que no existen dos estrofas parecidas
ni dos besos, ni dos gotas de agua, ni dos. Ni uno. Ni uno mismo.

Y cuando quise empezar a reescribirme ya era tarde, se había ido la inspiración.
Yo me había vuelto ya preciso. Y para escribir entre versos no es posible hacer la guerra
porque como en el amor jamás sé es uno mismo ya a la vuelta.
Y me sorprendí en el poema mismo y me sorprendo
cuando no doy a luz mis propios versos yo pariendo.

Este analizar esencias, olores y misterios
no lleva a ningún sitio ni yo quiero.
Es como tratar de comprender o de explicar los besos.

Como tantas cosas inefables, se ha quedado en mi tintero.
Que desventurado es siempre no decir en su momento.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Por más por menos

Por más que suméis el oro y la metralla.

Por más que enterréis en una tumba pérfida y profunda la poesía quemada, la voz quebrada, la creación moribunda, el ingenio dislocado.

Por más que dilapidéis verdades en deshonra de la sabiduría y el ser con trozos de vuestra desalmada justicia.

Por más que subyuguéis la naturaleza y la asfixiéis urbanamente

Por más que os empeñéis en entregar el cosmos inventado y despiezado a manos de Cratos y Chronos saturnado.

Por más que suméis e incluso dividáis el hombre de sí mismo y semejantes. El amor de la lujuria. La belleza de la forma de lo efímero.

Por más que a la música pongáis acordeones. Y reglas, normas y jardines a las flores.

Y hasta a lo correcto no permitáis ni llamarlo correctud.


...Nacerán veranos nuevamente.


Por más que tergiverséis. Por más que a la educación vistáis de escolarizada fama dotando plenamente la sociedad de puestos de trabajo.

Por más que el bienestar lo acicaléis con nombre eterno y hasta le llaméis salud y la salud la identifiquéis en hospitales.

Por más que suméis y sigáis sumando. No encontraréis jamás....
Jamás encontraréis, sin duda. Lo creo fehacientemente... Detrás o en cualquier parte...
Lo insumable.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Sin riendas

Quiero subir a tus ojos
como se sube la noche a los tejados
como se asoma de ellos la Luna
(con ánimo de vencerse)
igual que se cuelgan los gatos de las barandillas
colgarme yo de tu nuca.

miércoles, 16 de marzo de 2016

lunes, 14 de marzo de 2016

En arte mayor

Es cierto que alguna vez mendigué mis alas rotas a un cielo que me entornare sus puertas.
Las olas repiten su saludo incansable a la orilla, pero esto dejó, hace siglos, de ser obra de mi Dios.
Hace tiempo pertenezco a otros infiernos más amables.
Y mis fantasmas camino a Ítaca están más muertos que ellos mismos.
A veces uno pretende corregir las horas o gritar en voz baja
pero no hay peros mientras transcurre la fuga, el almanaque.

Banderas rojas en la playa

Ya llega septiembre, sin prisa y sin verano, a llevarse los helados y las risas, a poner las manillas del reloj sobre las nuestras. Llega co...