Psicología y Poesía

lunes, 26 de junio de 2017

Mariposas

Me quise acercar y alcanzar
a aquella mi mariposa turbia.
(Siempre una mariposa
sostiene cielo en sus alas).
Acariciar sus ojos de lluvia
hasta dejarla volando
sin hojas ni lejanías
de su terrosa nostalgia.
Si al ser aire ser el aire.
Si al ser agua ser el agua.

Me quise apresurar
a alzar el vuelo con ella
febril entre su mirada.
olvidadizo entre flores
de agujeros y manzanas.

Soy semilla, soy semilla.
No soy la tierra, no soy la calma.
Soy más tempestad oculta
que al ser fuego ser el fuego
y al ser el Ser ser la nada.


lunes, 15 de mayo de 2017

Algunas veces la vida


Algunas veces la vida nos sorprende gratamente
nos recoge en la caída,
nos besa y nos abraza, nos mima.
Nos mira a los ojos,
nos cautiva.

Algunas veces la vida nos lleva
entre sabores de agua marina
algodones y sonrisas.


viernes, 5 de mayo de 2017

Huyendo de mí


Eché a correr, huyendo de mí.
Venían detrás conmigo unas pocas personas amigas, ningún árbol y ninguna flor, mucho cielo y bastantes aves. Entre ellas cormoranes y gaviotas.
Arrojé mi angustia a la Mar.
Ella entonces ya sabía (porque siempre lo supo) que yo un día encontraría mi propio mensaje descorchado (sin saber que fue mío) y obtendría la esperanza de aprender
a Amar como si nada.

sábado, 29 de abril de 2017

Hoy soy semilla


Hoy soy semilla
espero apaciguada
que me arrastre el viento
o me lleve un ave
que llueva en mí un lamento
y el sol sea mi clave.

miércoles, 19 de abril de 2017

Para mí los versos


Los versos, para mí aleteos en letanía, desde su mentolada melancolía de nenúfares circulan casi en pausa pero pueden llegar a contrarrestar la rutina, a bloquear el tedio o bien a destejer de la quietud el movimiento.

viernes, 14 de abril de 2017

Me dolía la penumbra

Me dolía a mí la penumbra. ¿De que esencia la sustituyo ahora? Observador, espectador y dramaturgo.
Vislumbraba chapoteos espumosos de un niño que jugaba en una orilla que no era en verdad de una playa,  ya hoy marchitos.
Se terminó el verano en esta oquedad de soledades.
Mientras el gozo se agarra en el recuerdo con uñas y dentelladas de frenesí pasional a otros cuerpos, sucedáneos de querubines.

Y en la calle festiva personas como farolas se disputan pedacitos de ánimo caninamente. Mañana o pasado se erizará puntiaguada el alma.

Así la ciudad pretende desahogar sus penas con lágrimas de labios húmedos y clítoris. Y vaciar así también sus nervios, sus genitales, su retórica.


Banderas rojas en la playa

Ya llega septiembre, sin prisa y sin verano, a llevarse los helados y las risas, a poner las manillas del reloj sobre las nuestras. Llega co...