Psicología y Poesía

sábado, 6 de febrero de 2010

Oda II (a la poesía)

Avispero, beldad, tentación requemada
y dulce almíbar, águila insomne,
pérfida catedral, gozo aciago,
petulante vanidad del desconsuelo:
¿con que vienes de tu mundo
de raíces enmarañadas, perezosas?
¿Que te llevas cuando traes?
Nombre del nombre de otro nombre,
vacuidad profunda y llena.
Sol entre torturas del azul.
Víscera profunda y queda,
manantial de miel dorada,
crisma en cinta de una idea.


Corona de tiempos venideros,
barco encallado, carne tersa,
filón de nobles crestas.
Tú crees en la creación
dominando la tumba y el océano,
universal como el amor,
como el viento.
Tú no eres tú ni soy yo,
ni eres otro y sí todos, ninguno,
Cometo la irreverencia de esculpir tu busto,
de forjar tu sangre con tinta seca,
de separar lo inseparable.
La desfachatez de considerarte
objeto o sujeto, cayado parlante
que me sujeta y desploma.





Suenas, rebotas, naces
más allá de las verdades.
he pretendido asirte y así te dejas.
Tocarte es llenar mis manos
de primavera y flores ,
entonar una canción salada
resistiendo el tiempo de la terca aurora,
ir a una orilla en calma,
sentir la fe del mar en llamas,
sombra a la sombra de otra sombra.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Soneto a la Amistad


Resulta que a los años con la edad
la vida en propiedad se vuelve ajena
transformándose al final en escena
de verdadera teatralidad

Yo a la orilla del mar de la amistad
acostumbro a ir a jugar con la arena
porque sin dudarlo allí vale la pena
construir castillos de sinceridad.

Mientras juego la vida que es seria
deja de fruncir su poblado ceño
y me sonríe la muerte asustada
Y es que somos algo más que materia,
una extraña mezcla entre carne y sueño,
una marea quizás equivocada


sábado, 14 de febrero de 2009

Yo te

Yo te
A pesar de que tú..... Yo te
Aun sabiendo que..... Yo te
Aun pudiendo... Yo te
Incluso habiendo considerado que tú... Yo te
Aunque tú..... Yo te
Pero sé que tú pero sé que yo
Pero aun así tú pero aun así yo

lunes, 7 de abril de 2008

Espuma de Mar

Somos espuma de mar en la cresta de una ola.
Unos se dedican a soplar y soplar
en un vano afán por agrandar la ola,
otros simplemente se dejan deslizar
esperando pasivamente chocar contra el mar
con la esperanza de tener un blando final que no termine en la arena.
Los terceros son para mí los mejores,
éstos creen en su final como el principio
del resurgir de otra ola, quizá la misma
y forman parte del mar
así eternamente.

Banderas rojas en la playa

Ya llega septiembre, sin prisa y sin verano, a llevarse los helados y las risas, a poner las manillas del reloj sobre las nuestras. Llega co...