Psicología y Poesía

sábado, 16 de febrero de 2019

A ese monstruo sin rostro

A ese monstruo sin rostro…
El mismo que abusa de su fuerza y su poder sin reparo, impunemente y en aras de la verdad.
El mismo que creó criterios diagnósticos para considerar la homosexualidad una enfermedad en el DSM hasta su revisión segunda en 1973.
El que maltrata al sexo opuesto por su falta de control ante el ocaso inevitable de sí mismo.
El que encasilla, el que prejuzga, el que no filtra información y la repite vomitando.
El que abusa del poder otorgado.
El mismo que maltrata la infancia impunemente…
El que no duda.
Aquel monstruo que considera los animales objetos propios y la naturaleza en general su lugar de vacaciones y también su basurero.
Solo hay uno y es el mismo. Tan difícil de combatir pues lo negamos y, por desgracia, en algún momento todos y todas miramos desde sus ojos sin verlo.
El que se lucra ante las desgracias de los demás y las potencia con igual objeto.
El mismo monstruo que piensa que el amor está en venta.
O que se puede atesorar la belleza.
No veremos su extinción, me temo, ni nosotros ni nuestros hijos ni quizá los hijos de nuestros hijos pero es la mayor de las obligaciones como ser humano que cada uno de nosotros aporte su granito de arena, día a día, segundo a segundo para que alguna vez, llegue a ser, sencillamente, un recuerdo remoto en la infancia de la humanidad.

Sin flechas azules

Hace tanto que no le pongo nombre a nada...
Me estoy asomando a tus ojos, tantas veces de color esperanza, a veces de un peculiar tono mezcla de sonrisa, dulzura y relajada desconfianza.
Tras asomarme a ellos siento un vértigo como de túnel y además también me veo a mí.
Hoy lloro mientras escribo esto y nadie me ve.
Tantas personas creen que no hay dolor bajo la amable luz que proyecto.
La mayoría jamás sabrá de la oscuridad sin fondo que atravesé por y para ser así.
Mientras tanto lloro también por saber que mis lágrimas salen para dejarte hueco a ti, pases o no pases te están dejando hueco a ti y esto me hace llorar desconsoladamente.
Algo pesaba mucho tiempo ha...
Mi llanto se sustenta en una congoja sin pena que no acarrea tristeza,
es más, creo que este río de lágrimas dulces tiene mucho que ver con haberme mirado en tus pupilas y con la impresión y la sorpresa de saberme cómplice y también resistirme a serlo...
A veces uno siente que está entrando en un sendero en el que nadie ha trazado flechas azules y sea lo que sea no puede más que recorrerlo con todo el paso y el peso del corazón que ello conlleva y requiere
y además sin documentos.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Agonía diluida y reformulada

Cuando los hogares atrapaban. . . Y costaba salir de la azotea
pues en la tenue ligereza de una bruma rebotaba con ímpetu de pluma y de poeta, tu inconstancia saltarina a la cabeza que con nocturnidad acechaba con su invierno de plata opaca y sin orejas.

Cuando tu sombra se solapaba con la mía y yo me rendía humilde y sin tregua a tu presencia resultaba que ni los rezos, ni ungüentos humanos o de botica conseguían redimir tu filo y tu aspereza.

En aquellos días, quizá otoñales, de anciano de edad mediana que ya dejó sus penas encerradas,
que dejó sus penas ya enceradas y sobre esta cera cambió por aniversario tu velorio.

En aquellos días de enano que no supo crecer porque no pudo o no hubo nacido en él quizá la necesidad o humana gana, sentía mi corazón rehacerse mío tan solo en el instante en que compartía tu dolor, al fin el mío,
como hoy lo hago: versando sobre ti en la palabra.

lunes, 21 de enero de 2019

No quiero que seas mis notas


No quiero que seas mis notas
ni un poema
ni un problema
ni una meta

No quiero que seas mis notas
desde luego que no,
que te muevas entre apuntes
como el Cosmos en un libro de Ciencias.

No quiero que seas mis notas distraídas
ni mi pensar más profundo
ni simple anhelo
ni mi inquieto corazón como amanece

Ni la ausencia que se abraza en plena noche,
no sé que esencia.
No sé, arrastro dudas
acerca de que quisiera yo que seas
o que ser yo...
Jamás apuntes.


Una vez ya sin alas

Pero que tú
no dejes de aparecer
así como apareces
casualmente
aunque ambos
sospechemos firmemente
que la casualidad no,
 no existe.

Que en toda proporción de uno mismo
no queda más que lo mejor del otro
reflejado al bien mirarse
así con luz inmensa y tenue sombra.

Me recreo bastante estático ante el gusto,
este mismo que me extraña hermosamente,
de anhelarte.

Deseo que no sea nada esta morriña de tu instante
<<Una vez ya sin alas que más da
si no es amor>>. Me dijo un ángel.

domingo, 20 de enero de 2019

Puedo ver tu corazón

Puedo ver tu corazón
amontonado en tus ojos,
cargando tus labios
con su filo de fusil
que siempre ama.
Bajo su gesto imposible
de callar ni de ultrajar.
En su ademán de tu nostalgia
puedo ver como aletea
constante ante la noche
quebrando su vuelo poderoso
como un ave.

Puedo verlo
sobre tu ánimo,
beligerante y bello,
empujándote a ser tu misma
cada mañana.

Puedo ver tu corazón
aunque apenas sé de ti,
(y yo quisiera)
llevo yo el mío como tú
entre mis sueños
repletos de crisálidas azules
rompiendo al cielo firmemente
en mariposa.

martes, 4 de diciembre de 2018

Un mal poema (o Confesión I)

Confesión I

Ni siquiera aquella monotonía estructurada
que se impone sobre tanta infancia
pudo asfixiar mi memoria que sangra
y nunca ha sabido olvidar

No hubo ni habrá cárceles ni pájaros ni cuerdos
ni timbres con sonido de entrada en los colegios
que pudieran o puedan atar mi tácita, insurrecta
y. la mayor parte de las veces, hermosa verdad.

Sin embargo, he defraudado a tantos...
Pido perdón por parecerme a ellos
pues soy un ser humano, un animal.
Fraguando un leve esfuerzo
en los ojos de los parques se me ve al pasar.

Nací como tantos
con la muerte entre las manos,
yo la miré
Nací como pocos, y muy orgulloso,
con una rosa en los ovarios
sin ser mujer.

Aún mantengo intacta mi alegría
a pesar de cien infiernos con mil penas,
a pesar de lo crudo de la vida;
no me sentiré jamas en deuda por ello
pues en plena luz llegué a este mundo
y en muerte oscura pero alumbrando me marcharé.
Siempre he visto lágrimas en la penumbra
excusando con la boca su dolor.
Yo abracé mi llanto,
lo torné sonrisa
y en el zas de una brisa lo regalé


martes, 13 de noviembre de 2018

El Mar en tus ojos

Deseo ver la grandeza del Mar reflejada en tus ojos
a la vez que sujeto como un manojo tu vertebral tempestad
bajo oleadas de lluvia saldada mientras nuestra oscuridad
no entiende más que de arena y paisaje.


sábado, 3 de noviembre de 2018

Al fin salvándome

Esta noche soy mi ángel
He venido ante un aviso
De que peligra mi estrella
Y estoy aquí para salvarme.

Extrañas paradojas que arroja el destino,
Ser mi propia vida extra en este reflejo del mundo.
Resulta que cuando uno no ama y respeta todo lo que es
Todo se termina diluyendo en la ausencia
Sobre la enorme torre del miedo
En la que luchan el dios contra la bestia.

Así que
Esta noche soy mi ángel
He venido ante un aviso
De que peligra mi estrella
Y estoy aquí para salvarme.

Mi propio estribillo en la canción de mi vida,
Protagonista en mi cuerpo que le perdona al otoño su mano dura y cruenta
Mientras le arranco a la mar su hálito más de antaño y más salino
Lo coloco en mi pecho,
Lo reparto.

No soy nadie sin mí mismo,
Ni sin mi ilusión primera;
Si todos no somos el mundo
El mundo sí somos todos
Y todos somos cualquiera
Pero es la primera piedra,
Primer paso del camino,
El invisible eje que le sostiene a uno mismo.

Por esto...
Esta noche soy mi ángel
He venido ante un aviso
De que peligra mi estrella
Y estoy aquí al fin
Salvándome.

martes, 4 de septiembre de 2018

4 septiembre

Que lindo es esperarte y escribir poemas a media luz
en este rincón que va de la ausencia a tu venida en existencia.

Que jodidamente tierno (nunca mejor dicho) ansiar que llegues
que aparezcas como asoman los delfines
de manera sorpresiva y de repente,
(re)conocerte como a ellos desde el morro.

Sin pretenderlo enredarnos como peces
capturados por los artes del amor
y sonreír complicándonos la vida
pues ¡Felicidades! Esto es.

Que dulce se me antoja la esperanza de aliarnos
hasta fraguar una tensa y cercana soledad bien compartida.
mientras observamos de pronto un día con atónita mirada
como se desviste poco a poco el porvenir en nuestra cama con cara de cualquiera 
pues uno continúa amando a pesar de las apuestas
y nos empuja por la borda este futurible de nostalgia.

Me sorprende la extraña situación que me planteo
pues sospecho que muy probablemente tú ni existas
así que anidando en el remoto supuesto de encontrarte
y habiendo yo abrazado una fea jugarreta del destino
tampoco quisiera tu constancia coexistiendo con la mía.

Sin duda sigue siendo tan lindo imaginarte...
Incluso sabiendo que no estoy dispuesto a compartir mi presencia con la tuya.
Es tan lindo… ¡Ay!
Mejor digo: hermosamente lindo y de una álgida y nubosa suavidad resplandeciente… ¡Ay!

Si fuera de este modo y nos rozáramos diariamente
durmiendo sobre las mismas sábanas distintos sueños
acabaría al fin pensando como pienso
quizá porque ahora soy sin que tú existas.
Disfrutaría como en este instante revoloteando sobre la tierna soledad de desear amargamente vivir contigo, mujer inexistente, yegua de la noche que cabalga hasta mi aurora.

Que humano el anhelarte.
Que rico y que gustoso suspirar por que no existas.

Por quien florece

No está en mi mano impedir que talen el bosque, sin embargo sí puedo plantar semillas